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Experiencia como profesor de español en Hungría, Francia y en línea

Hola, mi nombre es Guido Mon, soy argentino y soy profesor de ELE desde hace 4 años, cuando decidí hacer el curso en el Instituto Hemingway tras haber viajado 3 meses en Europa y habiéndome quedado 3 meses más de lo previsto en Madrid porque viajar me había dado algo mágico, indescriptible. Luego de comenzar el curso en Buenos Aires, mi ciudad natal y en la cual me quedé dos meses cuando volví de ese viaje místico me trasladé a Hungría, específicamente a Budapest, ciudad en la que radiqué durante un año y en donde terminé mi curso de ELE con el Instituto.

De esta manera comenzó mi búsqueda de trabajo como un humilde profesor sin experiencia previa que acababa de obtener su certificado de profesor de ELE.

Me amedrentaba un poco la idea de imaginarme dando clases, era algo que nunca había hecho anteriormente, pero un día me dije a mí mismo, que más da, estoy del otro lado del charco viajando en una travesía inenarrable, tengo que ser un poco más abierto para poder conocer un poco más allá de lo que conozco, tengo que animarme, así pues mis ilusiones y con ser profesor de español aumentaron considerablemente.
Después de haber tenido mi primera entrevista en un instituto de lenguas en Budapest, cuyo examen fue dar una clase frente a la directora, logré comenzar mis cursos como profe en una empresa de negocios en donde tres de sus empleados habían aplicado para estudiar español y yo debía ser su profesor. Me llevé una gran sorpresa al darme cuenta que después de haber preparado la primer clase unas cuantas horas con un libro que me había provisto el instituto llamado “Nuevo Ven”, la clase se desarrolló muy bien, teniendo dos personas con un nivel A1-3 – A2-1 y uno con un nivel principiante de B1 me di cuenta de que fue muy agradable, aunque me llevara a casa algunas preguntas de los muchachos que no pude responder en clase, pero me fui tan reconfortado sabiendo que mi tiempo de trabajo valió, y mucho, ya que había trabajado desde el lado humano.

Sin embargo no fue todo color de rosa al principio, al mismo tiempo que tenía pocas clases, trabajaba de repartidor de comida china y en un restaurante, en este último fue solo un día así que no cuenta jaja.
Más tarde pude encontrar algunas oportunidades más de trabajo que me permitieron conocer la variedad de estudiantes que podés tener en una clase, por ejemplo una vez tuve un grupo de alumnos de Ucrania, Serbia, Taiwán, Siria y Armenia en una misma aula, todos ellos con niveles A1 – A2, de modo que tuve que intentar adaptar las clases para que cada uno pudiera entender como funcionaba el idioma sabiendo que veían de lugares que además de que hablan otro idioma tienen culturas totalmente distintas, un desafío para nada fácil que tenía con este grupo.

Poco a poco me iba dando cuenta de que lo que hacía me fascinaba, cuando hacía el balance de lo que me daba trabajar como profe de ELE, sacaba muchas cosas positivas. Ayudo a personas a aprender, para ellos es una distracción del trabajo y la pasan bien me dije, nos reímos, ¿y yo? Yo tengo la gratitud de saber que trabajar desde el lado humano, también aprendo muchísimo, como cosas de la cultura de otros países, un poco de su idioma, ¡y encima aprendo mi idioma!

Tras haber pasado unos 6 meses en Hungría, comencé a tener mis primeras clases en línea, estaba un poco nervioso generalmente antes de que empezaran, libros, fotocopias, apuntes, notas y pestañas abiertas en la computadora permanecían en el escritorio durante las lecciones.

Más adelante me mudé a Francia y ya empezaba a pensar que todo esto de dar clases me estaba gustando y que quería dedicarme a esto por un largo plazo, por lo tanto tomé la decisión de hacer otro curso más de profesor de español en el mismo Instituto, lo que me permitió seguir involucrándome como profesor. Ahora ya llevo cuatro años siendo profesor y doy clases sobretodo en línea con herramientas digitales que a la hora de utilizarlas dan una oportunidad increíble como medio para que cada una de las personas que quieren aprender un idioma puedan tener materiales variados, de calidad y que sirvan como fin para promover el proceso de aprendizaje y que sea eficaz, competente.

Animo a todos aquellos chicos, chicas, adultos y adultas a que se den una oportunidad de aprender este maravilloso idioma que tiene una forma increíble de comunicación, diverso, extravagante, expresivo, tantos modos de comunicarse que no nos alcanzarían las palabras, expresiones y vocabulario que posee para expresar lo que nos produce.

Hoy siempre es un buen día para empezar a aprender un idioma.

«Aprender otro idioma es como convertirse en otra persona», Haruki Murakami.


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